Acá vas a encontrar fragmentos de textos que merecen ser subrayados, ilustraciones e imágenes que me gustan y que quiero compartir; y de vez en cuando algo de música. Bienvenidos!
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sábado, 14 de enero de 2017
Parece una estupidez sentir emoción ante un anuncio de una bebida refrescante, pero cuando su imagen empezó a perderse en la oscuridad, pensé: Están muriendo todos, nuestros padres y madres, aquellos que llegaron como emigrantes, como refugiados, como exiliados, los que fueron a la guerra, los chicos y chicas "de antaño".
Siri Husvedt, Elegía para un americano
Chelin Sanjuan, ilustradora
Allí tumbada en el suelo del estudio -decia Violet en la cuarta misiva- me dediqué a observarte mientras me pintabas. Me fijé en tus brazos y en tus hombros, y especialmente en tus manos mientras trabajabas en el lienzo. Hubiera querido que te volvieras hacia mi y te aproximaras y me frotaras la piel igual que frotabas la pintura. Quería que oprimieras la carne con el pulgar del mismo modo que hacías con el cuadro, y pensé que si no me tocabas me volvería loca, pero ni me volví loca, ni tú me tocaste una sola vez. Ni siquiera me estrechaste la mano. (...) Siempre que muere un artista, su obra comienza lentamente a reemplazar a su cuerpo, convirtiéndose así en su sustituto corpóreo en este mundo. Se trata de un proceso, supongo, inevitable. Al pasar de una generación a otra, ciertos objetos de utilidad, tales como sillas o platos, pueden parecer temporalmente infundidos del espíritu de sus antiguos dueños, pero esa condición sucumbe con bastante rapidez a sus funciones pragmáticas. El arte, por su inutilidad intrínseca, se resiste a verse incorporado a la cotidianidad, y cuando es mínimamente potente, parece alentar con la vida de la persona que lo creó.
Siri Husvedt, Todo cuanto amé (fragmento)
Ilustrador, Vladimir Dunjic
Siri Husvedt, Todo cuanto amé (fragmento)
Ilustrador, Vladimir Dunjic
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